Escapada Enoturística Premium
El proyecto que más nos ha costado cerrar con las bodegas vecinas. Cata en dos cavas históricas, paseo entre viñas al atardecer y cena maridada en la sala de piedra.
Ver el detalleReclamatubono nació en 2011 al reformar el caserón familiar de Sant Sadurní d'Anoia. Catorce años después seguimos siendo el mismo equipo pequeño, con las mismas obsesiones.
La finca lleva en la familia desde 1887. Los últimos veinte años solo se usaba en verano, para las comidas de agosto y poco más. En 2009 empezamos a plantearnos qué hacer con un caserón que se caía a trozos y unas viñas que ya casi nadie trabajaba.
La decisión no fue rápida ni fácil. Estuvimos dos años discutiendo si vender, si alquilar a una bodega grande o si meternos nosotros en el negocio. Ganó la tercera opción, con muchas dudas, y en marzo de 2011 abrimos con seis habitaciones y una cocina que funcionaba a ratos. La primera temporada perdimos dinero, la segunda casi empatamos, y a partir del cuarto año empezamos a tener lista de espera en fiestas.
Cuatro de cada diez personas que se alojan aquí vuelven en menos de dos años. Es el número que más nos importa, más que cualquier nota en un portal.
El 78 % de lo que sirve la cocina viene de proveedores a menos de cuarenta kilómetros. La verdura la traemos del huerto propio y el resto lo decidimos cada martes.
Cubrimos el 62 % de la electricidad con placas en la cubierta de la nave y con una caldera de biomasa que alimentamos con la poda del viñedo.
Somos pocos y no llevamos uniformes raros. Si tienes una duda, pregunta a cualquiera de estas personas y sabrá responderte o buscar a quien sepa.
Lleva la casa desde el primer día. Se encarga de las reservas complicadas y conoce a todos los proveedores por su nombre de pila.
Está en el mostrador de siete de la mañana a tres de la tarde. Da las clases de yoga del amanecer y organiza los traslados a la estación.
Vino de la Escuela de Hostelería de Girona hace nueve años. El menú cambia cada semana según lo que encuentre en el mercado de Sant Sadurní.
Trabaja nuestras nueve hectáreas de macabeo y xarel·lo. Dirige las catas de la bodega del sótano y las vendimias de octubre.
Podríamos haber construido cuarenta habitaciones en la parcela de atrás y duplicar la facturación. Dijimos que no dos veces. A partir de veinticinco habitaciones esto dejaría de ser lo que es.
Quince de las veintiuna personas que trabajan aquí viven en Sant Sadurní o en municipios a menos de veinte minutos. Nos interesa que el hotel aporte al pueblo, no que lo vacíe.
Publicamos tarifas con IVA incluido, política de cancelación clara y sin suplementos raros. Lo que se ve en la web es exactamente lo que pagas en recepción.
No son ideas sobre el papel: son cosas que funcionan cada temporada y que puedes reservar tal cual.
El proyecto que más nos ha costado cerrar con las bodegas vecinas. Cata en dos cavas históricas, paseo entre viñas al atardecer y cena maridada en la sala de piedra.
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Reservamos el circuito de aguas para cada pareja, sin compartir espacio. Con masajes de autor, respiración al amanecer y menú ligero de temporada.
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Volvimos por tercera vez y nos reconocieron en recepción. No es el típico hotel que te trata como una habitación con patas.
Pedimos hablar con el enólogo para entender una cata y se sentó con nosotros media hora sin cobrar nada extra. Eso no lo hace casi nadie.
Estuve en la sala de juego con mi pareja después de cenar y nos lo pasamos bien sin gastar un euro. Se agradece que no te empujen a consumir.
Producimos nuestros propios huevos y buena parte de la verdura, y compostamos los restos de la cocina para abonar el huerto. El aceite usado de la freidora va a una empresa de Vilafranca que lo convierte en biodiésel. Lavamos las sábanas una vez cada tres noches, no a diario, salvo que el huésped lo pida.
Estas medidas no son un sello de marketing. Son cosas que salieron de un diagnóstico energético que hicimos en 2019 y que han ido bajando la factura cada año. También formamos al equipo en gestión de residuos y en cómo explicar a un huésped por qué no cambiamos la toalla cada día si no lo pide. Apostamos por una ocupación mediana todo el año antes que por llenar agosto y cerrar en enero. En invierno recibimos grupos pequeños, cursillos de cocina y retiros, lo que mantiene puestos de trabajo y da vida al pueblo cuando la temporada alta termina.
Qué ver sin coche, dónde comer sin reservar con un mes de antelación y por qué conviene dejar el sábado por la tarde libre.
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Cómo es un retiro de tres días aquí, qué se hace en las horas libres y qué conviene traer en la maleta para no pasarse.
Leer la entradaNuestra sala de juego está reservada a huéspedes mayores de 18 años. No operamos apuestas, no tenemos licencia de casino y no aceptamos a nadie que no se aloje aquí. Lo explicamos con detalle en la página principal y en recepción, y pedimos documento cuando hay duda razonable.
El personal de la sala tiene instrucciones de interrumpir cualquier partida si detecta pérdida de control, cansancio extremo o discusiones entre jugadores. No prestamos dinero, no permitimos apostar a crédito y no aceptamos entradas de terceros. Si alguien necesita ayuda por juego problemático, en recepción tenemos los contactos de los programas públicos gratuitos de la Generalitat y podemos facilitar el trámite sin hacer preguntas incómodas. Puedes leer más sobre nuestro enfoque en la información legal y en la política de privacidad.
Si quieres visitar la finca antes de reservar, escríbenos y te agendamos una visita corta con Marta o con Núria. También contestamos dudas sobre grupos, celebraciones pequeñas o estancias largas de trabajo.
Para fechas concretas, disponibilidad de spa o packs largos, usa el formulario de contacto. Respondemos en el mismo día laborable.
Ir a contactoTodas las tarifas por habitación, los suplementos de temporada y los packs cerrados están publicados con IVA incluido.
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